Y PARTIÓ REGIÓN FÉRTIL
Como muchos de mis amigos saben, estamos echando a andar nuestro proyecto más ambicioso, llamado Región Fértil. Cuando digo nuestro, digo que es de un amplio grupo de personas, organizaciones y empresas de distintas latitudes, que han adquirido un compromiso con convertir a la región de Antofagasta en un polo de desarrollo social, económico y cultural cuyos pilares fundamentales son la innovación y el emprendimiento.
La cosa partió como un desafío propuesto por Marco Kútulas, Gerente General de Aguas Antofagasta, y hemos sido muchos los que hemos ido recogiendo el guante.
Meses después teníamos un diseño de cuál es la ruta que vamos a emprender para lograr este desafío, y lo más importante es que era un diseño abierto, en el sentido de que el énfasis está mucho más puesto en cómo atraer a otros para que participen del ecosistema que en definir detalladamente el ecosistema en sí mismo.
Comprendemos perfectamente que no se puede diseñar detalladamente el caos creativo, pero sí se puede diseñar un marco de estímulos e incentivos (no sólo económicos) que atraiga y retenga a personas talentosas para que permanezcan en la región (o vinculadas a la región) y contribuyan con sus esfuerzos a producir los cambios que queremos. O mejor, dicho, que contribuyan con su presencia, a encarnar el cambio que queremos.
A mi entender, Región Fértil no es una cruzada local, sino global. La primera cosa que hay que aceptar es que ya no vivimos en una región, o en un barrio, sino en un mundo globalizado donde los efectos visibles en nuestro entorno inmediato pueden tener sus causas en lugares muy remotos. Pregúntenles a los contadores norteamericanos una parte de cuyo trabajo se hace cada vez más en India; o más cerca, a los antiguos empleados de la industria textil chilena, cuyo mercado fue absorbido completamente por la ropa fabricada en China.
Convertir la región de Antofagasta en una capital de la innovación y el emprendimiento tiene que ver con incorporar a las personas que viven y trabajan allí en redes de valor que atraviesan el mundo entero. Con dotarlos de las capacidades de inventar una y otra vez su posición y su identidad en esas redes. Con brindarles acceso a los conocimientos necesarios para que puedan competir con posibilidades. Con asegurar que desarrollen lo más tempranamente posible las habilidades necesarias para pensar y colaborar globalmente. Con modificar la narrativa de “la riqueza de chile sale de aquí pero se va a otras partes”, por una donde los habitantes de la región se sientan protagonistas de sus propias vidas y puedan generar riqueza por sí mismo a partir de la oportunidad que representa estar en uno de los polos de desarrollo minero del mundo.
Por otro lado, existen ya una gran cantidad de organizaciones que cuentan con iniciativas para apoyar el desarrollo en la región, pero que no participan de un plan conjunto. Parte de nuestros objetivos es orquestar armónicamente tales esfuerzos para producir sinergia entre ellos.
Desde Gulliver ya llevamos varios años de trabajo conjunto con Marco y por lo mismo sabemos de lo que somos capaces juntos. En la sanitaria que él dirige, provocamos un profundo cambio cultural e instalamos la innovación como piedra angular la nueva cultura.
Hemos convocado a buena parte de la sociedad antofagastina a esta fiesta innovadora y emprendedora que será Región Fértil. Nos han ofrecido su apoyo grandes empresas, instituciones de gobierno, organizaciones sin ánimo de lucro y una gran cantidad de personas a título individual, dispuestas a aportar para mostrar que sí se puede. ¡Y estamos seguros que se puede!
Me despido con una cita de Marianne Williamson que encontré en este post en el blog de Kevin Koym, otro emprendedor que aceptó el desafío de Marco, y con quien tuvimos el placer de trabajar en Chile la semana pasada:
“Nuestro temor más profundo no es ser inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos ¿quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, fabuloso?. En realidad, ¿quién eres para no serlo? Eres un hijo de Dios. Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en encogerse para que otras personas no se sientan inseguros a tu alrededor. Todos estamos destinados a brillar, como hacen los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No sólo en algunos de nosotros, sino en todo el mundo. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otras personas a hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros”.
Como muchos de mis amigos saben, estamos echando a andar nuestro proyecto más ambicioso, llamado Región Fértil. Cuando digo nuestro, digo que es de un amplio grupo de personas, organizaciones y empresas de distintas latitudes, que han adquirido un compromiso con convertir a la región de Antofagasta en un polo de desarrollo social, económico y cultural cuyos pilares fundamentales son la innovación y el emprendimiento.
La cosa partió como un desafío propuesto por Marco Kútulas (quien aparece en la foto), Gerente General de Aguas Antofagasta, y hemos sido muchos los que hemos ido recogiendo el guante, comenzando por mi amigo y socio Leonardo Maldonado quien coordina el proyecto.
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