Un amigo me pidió hace un par de días que le explicara mejor por qué estoy haciendo el curso de Redes Sociales y Estrategia Corporativa en nuestra Escuela de Verano. Y se me ocurrió explicarlo de esta forma, que aquí les comparto.
Ya es un lugar común decir que estamos viviendo tiempos locos. O tiempos llenos de cambios.
La verdad es que es un poco más que eso. El escritor italiano Alessandro Baricco lo dice bien cuando caracteriza el cambio como una invasión de bárbaros. (Piensen en el ánimo de debacle y destrucción que antecede al derrumbe de los grandes imperios. Piensen en hombres buenos y respetables desesperando para esconder “sus hijas y sus joyas”… de los bárbaros que ya están en la ciudad.)
Podríamos decir más. Es una invasión de lo más rara, porque los bárbaros están en casa. Miren a cualquier niño de 14 años y verán que respira una cosa distinta (yo tengo 38), se mueve distinto. Baricco dice que tienen branquias detrás de las orejas. Es una metáfora, pero es una buena metáfora. Nuestros hijos se lanzan a nadar en el agua mientras los miramos consternados o tratamos de seguirlos con escafandra.
Así nomás.
Apareció la Web 2.0 y se habló un rato al respecto. Tim O’Reilly le puso nombre … ¡y hasta registró el nombre como su propiedad intelectual!. Pero que yo sepa nadie le paga por usarlo. Porque el tsunami que quiso describir le pasó por encima. También a él.
Apareció el fenómeno de la cola larga (“long tail”), que Chris Anderson describió y etiquetó. Bien por él. Pero sus primeros análisis se quedaron cortos, porque vino Obama y ganó la presidencia con una estrategia basada en conversaciones que se hacían cargo de la larga cola de los intereses de los ciudadanos INDIVIDUALES de USA.
Esa misma gente, y algunos extranjeros (había un botón para hacer donaciones con tarjeta de crédito en su blog, ¿lo vieron?) lo financiaron con pequeños aportes de dinero. Nunca antes un candidato, en ningún lugar del mundo, tuvo un mejor presupuesto.
Y recién entonces empezamos en Chile a hablar de redes sociales. A Obama lo apoyó, entre otros, uno de los fundadores de Facebook, Chris Hughes. El sitio oficial de la campaña tuvo muchas de las funcionalidades sociales de Facebook. Millones de personas interactuaron desde allí para apoyar la campaña.
Oye, ¡¡esto es poder!!
O sea, que si alguien (digamos, alguno de ustedes que me leen) está a cargo de una organización a la que le importe la relación con el público, convendría que entendiera este fenómeno. ¿No es cierto?.
Y si no lo entiende, es posible que en poco tiempo sea demasiado tarde. ¿Me equivoco?
Pues justamente de eso se trata el curso que dictaré a fines de Enero. Si se sienten interpelados por lo que acabo de decir, no se lo pierdan. Cuando el curso termine serán capaces de diseñar su propia estrategia para sobrevivir entre los bárbaros. En Gulliver tenemos un método para esto. Yo se los voy a enseñar a los que estén allí.












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