Son
pocos los líderes que quieren destruir sus equipos y/o disminuir la creatividad
de sus miembros (aunque existen algunos), pero a menudo ocurre que sin desearlo
incurrimos en algunas prácticas que definitivamente contribuyen a hacerlo.
En mi camino como consultor y como emprendedor he ido descubriendo algunas de esas prácticas (en algunos casos me las he descubierto a mí mismo) y se me ocurrió que ponerlas todas juntas en un solo pequeño instructivo podía ser divertido pero a la vez servirnos de ayuda para mirar ese lado involuntario de lo que no hay que hacer.
Si me ayudan a completarlo, podemos hacer un manual más completo.
Bueno, sin más preámbulos, aquí va.
1
Cuando un empleado le proponga una idea innovadora ¡enójese!
Hay varias formas de hacer esto. La más torpe y frecuente es rechazar la nueva idea de entrada, sin dar lugar a discusiones. Otra forma más sutil es la de pedirle más y más detalles y aportillar todo lo que no esté pulcramente explicado. Mi favorita es la de apoyar la idea pero enojándose. Ésa es una técnica fabulosa. Después de todo, recuerde: lo que Usted diga no tiene importancia. Sólo importa el enojo, lo más violento posible. Puede usar frases como: "¡¡Por supuesto!!!... ¡eso es lo que hay que hacer!!!... ¡¿te das cuenta de que cuando quieres puedes!!???". Y después puede venir una frase un poquitín amenazante, del tipo "ahora más vale que lo pongas en marcha, porque si no....".
2
Restrinja todo lo posible el acceso a Internet
Usted quiere a la gente trabajando, no divirtiéndose. Este razonamiento es hijo de la Revolución Industrial, donde el trabajo no tenía mucho que ver ni con pensar ni con tener buen estado de ánimo. Se nos ha ido quedando pegado y ahora contribuye notablemente a disminuir la productividad en vez de aumentarla. Restrinja por ejemplo el acceso a YouTube, Twitter, Facebook, etc. ¡No sea que vean cosas que finalmente los hagan pensar!
3
Procure que el lugar de trabajo sea desagradable
En la misma línea del punto anterior, debemos repetir que la gente debe tener lugares donde su trabajo sea más eficiente, ¡no donde se incentive el relajo y la distracción! Así que nada de adornitos ni excesos de luz, ni música, ni sillones cómodos, ni salones de juegos.
4
Formalice al máximo los procesos de trabajo y opóngase a cambiarlos
No se engañe. Contar con procesos claro ayuda mucho a mejorar la productividad, pero en la medida en que los rigidice obtendrá grandes resultados. Con el paso del tiempo y una nutrida gama de procesos estancos puede Usted crear una nueva raza de funcionario en su organización, una casta de burócratas expertos en papeles y genuflexiones formales que a la larga protejan a la organización de los buscabullas que siempre andan tratando de desordenarlo todo con ideas brillantes.
5
Haga sentir a sus empleados que le importan poco
Esta es una gran forma de destruir la creatividad. Ojalá pudiera Usted dirigirse a ellos por el apellido, o mejor aún, por un número identificatorio. Que sientan que en realidad pueden irse o quedarse, y que a nadie le importa un comino. Le aseguro que si Usted cumple esta sola regla, casi no necesita las demás. Los creativos terminarán por irse y Usted se quedará con esos soldados del trabajo, esos fieles seguidores que nunca dicen que no y jamás cuestionan las opiniones del Jefe.
6
Ridiculice la iniciativa
Esto deberíamos incluirlo en el Manual Avanzado, porque es para espíritus sutiles. Recuerde que la única cosa peor que un pendejo es un pendejo con iniciativa. Así que cuando alguien se salga de madre y tome decisiones por su cuenta, en vez de enojarse (regla nº1) una buena medida puede ser reírse en público.
7
Siembre el pánico
El miedo descontrolado es un buen mata-equipos, y un excelente inhibidor de la creatividad. Porque si es cierto que un poco de susto puede movilizar a la gente a ponerse creativa, el pánico generalizado sólo siembra ganas de abandonar la nave y de esconderse en un hoyo en la tierra. Así sabrá que los que no se fueron están asustados y sin ganas de andar proponiendo cosas.
Sembrar el pánico no es una tarea fácil, y a menudo requiere una buena dosis de ingenio. Pero hay ciertas técnicas que son infalibles. Por ejemplo, muéstrese asustado Usted mismo. Ésa es una estupenda manera de aterrorizar al equipo. Otra es comportarse errático y distante. Cuando la gente no es capaz de predecir los estados de ánimo del jefe o la forma en que recibirá una propuesta, el susto los paraliza.
8
Ponga énfasis en la jerarquía
A la gente le da por ponerse creativa con mayor frecuencia cuando los ambientes son horizontales y cómodos. Si Usted desea impedirlo, ponga jefaturas estancas que tengan un poder fuerte, resaltando la autoridad por sobre el desempeño. Mucho mejor si consigue, por ejemplo, que las jefaturas hablen entre sí lo justo y necesario, privilegiando las comunicaciones verticales por sobre las horizontales.
Creo que estos 8 puntos son buenas medidas para asesinar la creatividad de cualquier organización. Quienes deseen aportar, serán bienvenidos. Única condición: omitir los nombre propios para proteger a los inocentes.













Hacerse de las ideas de los colaboradores.
Pocas personas se dan cuenta que al dar el reconocimiento merecido a cada uno de los que forman el equipo, ademas de fortalecer su imagen de lider, motivan a continuar en el crecimiento personal y profesional, a aportar con nuevas ganas y a fomentar el circulo virtuoso de la creatividad.
Muchas gracias, Pía. Te encuentro toda la razón.
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Pedro