En Wikinomics, los autores destacan cuatro principios que a su juicio rigen el acontecer de las corporaciones de nuestro siglo: openness (apertura), peering (relación entre pares), sharing (compartiendo) y global acting (actuación global).Pero como esto recién comienza, todavía muchos tenemos mucho de nuestra vieja cultura pegada en nuestras prácticas y en nuestras emociones. Son venenos de la mente, que nos impiden insertarnos en el mundo y beneficiarnos de la relación con otros.
Nos cuesta ser abiertos porque sentimos que, mientras más nos exponemos, más fácil es que alguien nos robe nuestras ideas brillantes... o porque tememos que nuestros clientes descubran nuestras mediocridades.
Nos cuesta establecer relaciones entre pares, porque fuimos educados en salas de clases donde el que sabía era uno (el profesor) y los demás estábamos para escuchar y obedecer. Así que aún no creemos demasiado en lo mucho que podemos aprender de nuestros iguales... y ellos de nosotros.
Nos cuesta compartir, porque no sabemos hacerlo. ¿Cuánto poder pierdo cuando le entrego mi información a otros, cuando les muestro mis planes, cuando les doy o les pido ayuda? Usualmente estamos más atentos a los riesgos de compartir que a las oportunidades que nos ofrece.
Nos cuesta pensar globalmente porque todavía no tenemos la mirada entrenada para ver a través de las fronteras nacionales, culturales, idiomáticas, religiosas o mentales... y nos resulta difícil pensar en los términos de gente que no conocemos y que se crió en una tierra y entre gentes distintas a nosotros.
Pero los tiempos que corren son los tiempos que corren, y la realidad se impone, nos guste o no.
La pregunta es, ¿cuáles son los venenos de los que yo bebo a diario y que me impiden desenvolverme adecuadamente en el mundo que nos toca vivir?





